–‘Reflejos urbanos’ Acuarelas de Rosana Soriano–

21/11/13 – 12/01/14 • Las Paredes del Gran Café

uando las ciudades sueñan colores, los pinceles se desatan, el agua comienza a correr y el papel se tiñe del trazo de la artista; la nueva exposición de Rosana Soriano no solo debe contemplarse, sino que hay que imaginarla, reproducir la acción de cada trazo en nuestra mente, de tal manera que el proceso creativo forme parte fundamental de la experiencia artística, tanto como el resultado final.

Así, Rosana Soriano aplica a la acuarela, procesos propios de la Pintura de Acción otorgada a los expresionistas abstractos americanos de mediados del siglo XX, pero cuyos delicados acabados funden lo mejor de la abstracción y la figuración, dando como resultado una colección de paisajes urbanos donde se mezcla lo real y lo imaginado.

Pero para comprender mejor esta fusión entre figuración y abstracción, debemos recurrir a la trayectoria de la artista. Sus comienzos en la pintura se caracterizaban por una figuración pura, para posteriormente dar un salto directo al informalismo, con su serie de abstracciones, cercanas al modelo de Kandinsky.

Esta experiencia la situaba como conocedora de los dos lados de ‘la forma’, lo que le ha facultado posteriormente para desarrollar la colección de acuarelas que actualmente nos atañe, donde lo reconocible y lo puramente gestual conforman una única obra, sin fisuras.

Pero al detenerse en la exposición, cuadro por cuadro, observamos como este binomio ‘formal’ no se encuentra a partes iguales en todas la acuarelas, sino que más bien, y afortunadamente para el espectador, se observa cierta evolución en sus composiciones; partiendo de obras en las que la ciudad reconocible predomina claramente frente al gesto pictórico (véase obras como Porto Fino, Génova, o Junto al lago Okhrid) contemplamos como el trazo va gradualmente liberándose de la forma, adquiriendo velocidad, pasión, puro gesto, llegando a desembocar en obras donde el color y la ‘no forma’ nos conmueven directamente antes incluso de darnos cuenta de que lo que estamos viendo es un paisaje urbano (véase obras como Simbiosis oEstructura urbana).

Igualmente, si seguimos esta evolución en cada obra de la exposición, podemos ir reconociendo ciertas relaciones o influencias de las vanguardias del siglo XX.